6 de abril de 2025

“Mi hija creía que la habían abandonado, sin saber que su madre la había buscado toda la vida.” Han Tae Soon.

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Internacional | Se trata de la historia de Shin Kyung-ha quien fue separada de su familia, mientras ella jugaba al frente de su casa, una mujer se acercó y se la llevó subiéndola a un tren, posteriormente aparentemente la niña se quedó dormida y cuando despertó la mujer ya no estaba.

La niña fue llevada a la Comisaría de Policía y aunque la niña les dio a entender con toda claridad de que tenía una familia a ellos no les importó y la llevaron a un orfanato donde le cambiaron hasta el nombre, llamándola “Jane White”.

Completa con una nueva identidad y con un nuevo registro como huérfana, Shin Gyong-ha fue enviada a los Estados Unidos a través de la adopción.

Así fue como fue separada de su familia en 1975 desapareciendo de su hogar en la ciudad de Cheongju, en la provincia surcoreana de Chungcheongbuk-do.

Se reencontraron 44 años después, en el 2019  por medio de una prueba de ADN y a la ayuda de 325Kamra, una organización que conecta a las personas adoptadas con sus familias biológicas.

Su madre, Han Tae-soon, quien ahora tiene 73 años, nunca pudo dormir en paz a causa de la desaparición de su hija. Visitaba comisarías a diario y llegó a viajar hasta tres horas de ida y tres de vuelta para repartir folletos y participar de programas de televisión y radio.

El canal de televisión coreano SBS ha hecho un programa que muestra la historia de Han Tae Soon y Shin Gyong-Ha.

El caso, como los muchos otros casos de niños robados, es testimonio del hecho de que las agencias de adopción, en su afán por adoptar niños, ignoraron cualquier forma de moral y ética.

Esta historia no es exclusiva de Han.

Un informe publicado hace unos días por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Corea del Sur, una entidad independiente, reveló que muchos niños enviados en adopción a países como Estados Unidos, Dinamarca y Suecia entre las décadas de 1960 y 1990 sufrieron violaciones de derechos humanos en el proceso.

El informe reveló que sus identidades originales y su información familiar fueron distorsionadas o falsificadas, y que no se tomaron las medidas de protección adecuadas tras su envío al extranjero.

«Muchas familias han perdido a sus hijos debido a las adopciones ilegales en Corea del Sur en el exterior», dice Cho Min-ho, representante de la Coalición por los Derechos del Niño, quien ayuda a las personas adoptadas en el exterior a encontrar sus raíces.

Las cifras muestran que, desde la década de 1950, Corea del Sur ha enviado más niños al extranjero para su adopción que cualquier otro país, con al menos 170.000 niños adoptados en el extranjero para 2022.

La causa de esto, fue de que tras la guerra, Corea del Sur era uno de los países más pobres del mundo y pocas familias estaban dispuestas a adoptar niños.

Y el gobierno inició un programa de adopción gestionado por agencias privadas y muy mal gestionadas como podemos ver.

Al no existir una regulación gubernamental sobre las tarifas, las agencias coreanas cobraban grandes cantidades y exigían «donaciones», lo que convirtió las adopciones en una «industria con fines de lucro».

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