A sus 30 años, Brad Pitt no era el hombre que todos conocemos.
Sus hábitos eran horribles, y su relación consigo mismo era autodestructiva.
“Me despertaba, me ponía una pipa, me tomaba cuatro Coca-Colas con hielo y nada de comida”, confesaba en una entrevista para el podcast Amchair Expert, de Daz Shepard. Su rutina matutina incluía, por aquel entonces, sustancias y azúcar a raudales. Ningún nutriente que pudiera ayudar a su cuerpo a mantenerse en forma.
La pasión por su trabajo, que floreció con fuerza tras leer el guion de aquella película de David Fincher, fue el primer paso hacia una vida completamente diferente. Y aunque Pitt ha tenido momentos más y menos saludables a lo largo de su vida, ahora, a sus 61 años, confiesa sentirse fascinado por la idea de una vida saludable. “No sé si huir del envejecimiento”, confesaba a la directora de Glamour en una entrevista que concedía en 2022, “pero esta idea de estar más preocupado por la salud es algo que me interesa”.
Una forma sencilla de cuidarse
Lejos de lo que podamos imaginar, la rutina de Brad Pitt no tiene demasiado de espectacular. Él mismo confiesa que a su edad, su rutina de bienestar puede reducirse a tres sencillos principios. “Intento mantenerme en forma, comer sano y ser creativo”, explicaba a su entrevistadora. También había dejado de consumir alcohol en aquel entonces. “He parado un tiempo, me estoy tomando un descanso autoinducido”, respondía a la directora del citado medio cuando le ofreció una copa de vino.
Lo sencillo tiene una inmensa ventaja, y es que se puede mantener en el tiempo. Las dietas complejas y restrictivas, las rutinas deportivas imposibles y aquello que, simplemente, no nos hace sentir bien, acaba dejándose en pocas semanas. Lo simple, perdura.
El actor dedica una gran cantidad de tiempo a mantener su cuerpo, en buena medida porque es parte de su trabajo, y divide su entrenamiento por grupos musculares.
