El Silencio Roto: A 37 Años del Asesinato Misterioso de Víctor Yturbe ‘El Pirulí’
Ayer, 29 de noviembre, se cumplió un aniversario más del trágico y aún no resuelto deceso de Víctor Yturbe, «El Pirulí», una de las voces más queridas y románticas de la música mexicana. Han pasado más de tres décadas desde que la vida del bolerista fue truncada a tiros en un domingo que prometía ser tranquilo, dejando tras de sí un legado musical inmortal y un escalofriante enigma.
La Noche que el Romance Encontró a la Muerte
Eran cerca de la medianoche del 29 de noviembre de 1987. Víctor Yturbe, intérprete de éxitos inmortales como “Yo lo comprendo” y “Soy lo prohibido”, disfrutaba de una inusual noche de descanso familiar en su residencia del exclusivo fraccionamiento Las Arboledas, al norte de la Ciudad de México. Su concierto programado en Tijuana se había cancelado, permitiéndole pasar el domingo jugando dominó con su familia.
Recostado en su sillón viendo televisión, el insistente timbre de la casa lo interrumpió. Preocupado porque su hija Lucy, quien había salido al cine, se había marchado sin llaves, «El Pirulí» se apresuró a abrir la puerta.
Fue un instante fatídico. En lugar de la dulce sonrisa de su hija, el cantante se encontró con la muerte. Lo que siguió fue una escena dantesca: armas desenfundadas, una ráfaga de balazos y la caída violenta del ícono. La balada romántica se detuvo abruptamente para dar paso a un crimen brutal que sumió a su familia y a todo México en la consternación.
El Legado del «Romántico de México»
Víctor Manuel de Anda Iturbe, originario de Ciudad Valles, San Luis Potosí, se consagró como un pilar del bolero. Su carrera floreció en Puerto Vallarta —ciudad a la que siempre profesó un profundo amor— y se consolidó con la invaluable colaboración de Chamín Correa, el Primer Requinto de América.
Hoy, a 37 años de aquel crimen sin rostro y sin justicia, el romanticismo de «El Pirulí» sigue resonando. Canciones como “Verónica” y “Soy lo prohibido” continúan despertando el cariño del público, un afecto que sella su título como «El romántico de la música mexicana contemporánea». Su voz permanece, vibrante y eterna, recordándonos que el misterio puede silenciar a un hombre, pero nunca a una leyenda.
