7 de marzo de 2026

Adiós a la tradición obligatoria: Crece la tendencia de elegir el orden de los apellidos en México

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CDMX. – En un giro histórico hacia la igualdad de género y la autonomía familiar, México consolida el derecho de los padres a elegir el orden de los apellidos de sus hijos. Lo que inició como una práctica dictada por la costumbre —donde el apellido paterno ocupaba invariablemente el primer lugar— se ha transformado en una opción legal respaldada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), permitiendo que el apellido materno encabece la identidad de las nuevas generaciones.

El fin de un estereotipo patriarcal

La transición legal cobró fuerza definitiva luego de que la SCJN declarara inconstitucionales los artículos de los códigos civiles que obligaban a registrar el apellido del hombre en primer lugar. Los ministros determinaron que dicha imposición vulneraba el derecho a la igualdad y perpetuaba prejuicios sobre el rol de la mujer en la familia.

Bajo este nuevo marco, el Registro Civil en diversas entidades, comenzando por la Ciudad de México y extendiéndose a estados como Yucatán y Morelos, ha modificado sus protocolos para que sea el común acuerdo de los padres el que defina la nomenclatura de los hijos.

Reglas para el orden familiar

A pesar de la flexibilidad, las autoridades han establecido lineamientos para garantizar la seguridad jurídica:

Si los padres no logran ponerse de acuerdo al momento del registro, en algunas jurisdicciones el juez u oficial del Registro Civil decidirá el orden, a menudo de forma aleatoria o alfabética.

Una vez que una pareja elige un orden de apellidos para su primer hijo, este debe mantenerse obligatoriamente para todos los hermanos posteriores, con el fin de evitar confusión en los lazos de parentesco.

Para quienes ya cuentan con una identidad registrada, el cambio es posible mediante juicios de rectificación, aunque implica la actualización de toda la documentación oficial, desde el INE hasta títulos profesionales.

El debate social

Mientras que defensores de los derechos humanos y colectivos feministas celebran la medida como una victoria en la democratización de la familia, sectores conservadores han señalado posibles complicaciones administrativas en los árboles genealógicos y sucesiones hereditarias.

Sin embargo, los datos oficiales muestran una adopción gradual pero constante de esta modalidad, especialmente en centros urbanos, reflejando una sociedad que prioriza la libertad de elección sobre la tradición institucionalizada.

¿Sabías que…?

El primer caso que sentó este precedente en México ocurrió en 2017, cuando una familia promovió un amparo tras habérseles negado registrar a sus hijas con el apellido materno primero. La resolución de la Corte en ese entonces fue el «primer ladrillo» de una estructura legal que hoy permite que la identidad de los mexicanos ya no sea una decisión del Estado, sino de la familia.

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