4 de junio de 2026

Pruebas de ADN y registros de video: El cerco se cierra sobre el hijo de la madre desaparecida.

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Las investigaciones en torno a la desaparición de Teresa Guadalupe Molina han tomado un rumbo definitivo. Tras la detención de su hijo, Fernando Yael Pérez, la Fiscalía ha comenzado a integrar las pruebas periciales que lo señalan como el presunto responsable de la ausencia de su madre, tras detectar inconsistencias críticas en su testimonio inicial.

Los tres puntos clave de la imputación:

Inconsistencia Geográfica: Mientras Fernando sostuvo que su madre desapareció en el Centro Histórico, el análisis de cámaras de seguridad privada y del C5 confirmó que Teresa nunca salió de su domicilio tras ingresar la tarde del 25 de abril.

Evidencia Biológica: Peritos expertos en criminalística procesaron el inmueble familiar, localizando manchas de sangre y restos biológicos en áreas comunes. Estas muestras están siendo cotejadas para confirmar el parentesco directo.

Posesión de Activos: La captura del joven se efectuó mientras este mantenía el control del vehículo de la víctima, un elemento que, sumado a los ruidos reportados por vecinos, refuerza la hipótesis de un altercado violento dentro del hogar.

Antecedentes bajo la lupa

La autoridad ministerial investiga ahora denuncias previas de violencia familiar. Testigos aseguran que la dinámica entre madre e hijo era conflictiva, lo que podría establecer el móvil de la agresión que derivó en la desaparición.

Estatus de la búsqueda: Pese a los indicios hallados en la vivienda y la situación jurídica del detenido, Teresa Guadalupe Molina sigue sin ser localizada. Las brigadas de búsqueda han extendido su radio de operación basándose en el historial de navegación y rutas del vehículo asegurado.

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