Juan Velásquez, el «abogado del diablo» que nunca conoció la derrota en 52 años de trayectoria
Ciudad de México — Con una carrera de 52 años caracterizada por un récord invicto en los tribunales, el reconocido penalista Juan Velásquez falleció a los 77 años el pasado 27 de octubre de 2024. Conocido en el ámbito nacional como «el abogado del diablo», construyó su prestigio defendiendo a figuras de alta relevancia política y pública en el país.
Una trayectoria marcada por casos de alto perfil
Velásquez intervino en algunos de los procesos judiciales más sonados de la historia moderna de México. Entre sus defensas más emblemáticas destacan:
Luis Echeverría: Lo representó durante un proceso de cinco años (2002-2007) hasta lograr su absolución de los cargos por genocidio vinculados a los eventos de 1968 y 1971.
José López Portillo: Asumió su representación jurídica frente a los señalamientos por el terreno conocido como la Colina del Perro.
Raúl Salinas de Gortari: Lo defendió de manera ininterrumpida durante ocho años hasta conseguir su liberación.
Otros casos destacados: Representó a Diana Laura Riojas —viuda de Luis Donaldo Colosio— en el juicio contra Mario Aburto, al cardenal Norberto Rivera, al jefe policiaco Arturo «El Negro» Durazo y al empresario Sergio Bolaños en múltiples procesos por presunto fraude.
Estilo de trabajo y visión del sistema penal
Hijo del también abogado Víctor Velásquez —quien acumuló 88 casos de pena de muerte ganados—, Juan operaba bajo un método inusual: trabajaba de manera individual, sin un despacho corporativo ni equipo de litigantes, auxiliado únicamente por su secretaria. Sostenía que su labor consistía en un 90 por ciento de estrategia política y un 10 por ciento de derecho, bajo la premisa de que una sola palabra podía definir el rumbo de un juicio tras revisar expedientes de miles de hojas.
En el ámbito académico, impartió cátedra durante 40 años en la Universidad Panamericana y 20 en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), acumulando nueve doctorados honoris causa y cinco condecoraciones militares. Asimismo, donó su biblioteca personal, compuesta por más de 20 mil ejemplares, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Sobre el panorama nacional, Velásquez solía calificar al sistema de procuración de justicia del país con una frase crítica: «México es el gran casino del delito», al señalar que la gran mayoría de los ilícitos enfrentaban la impunidad.
