17 de julio de 2026

BALAZO EN LA CABEZA LE ARREBATA LA VIDA: Muere la pequeña Megan tras atentado en Juárez; la burocracia de EE. UU. le impidió a su madre darle el último adiós

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CIUDAD JUÁREZ, Chih. – El desenlace de la agresión armada registrada el pasado 21 de mayo en la avenida Valentín Fuentes ha conmocionado a la frontera. Tras una dolorosa agonía en un hospital de El Paso, Texas, la pequeña Megan Rodríguez Juárez, de apenas 9 años, fue declarada con muerte cerebral, perdiendo la batalla por su vida luego de recibir un impacto de bala en la cabeza.

La tragedia de la menor, quien cayó en coma debido a que el proyectil se alojó en su cerebro mientras viajaba con su padre —también herido en el ataque—, se transformó en un drama humano y migratorio que ha desatado indignación y muestras de profunda solidaridad en la comunidad.

El muro burocrático: Una despedida negada

Mientras la salud de la menor se deterioraba críticamente en el El Paso Children’s Hospital, en Ciudad Juárez su madre iniciaba una carrera contra el tiempo. Al carecer de visado para cruzar legalmente a los Estados Unidos, la mujer suplicó a las autoridades norteamericanas un permiso humanitario provisional para poder estar al lado de su hija en sus últimos momentos.

Sin embargo, el gobierno estadounidense le negó el documento, obligándola a recibir la noticia del fallecimiento a la distancia, separada de su hija por la línea fronteriza.

El desgarrador último mensaje

La historia familiar que antecede al atentado añade una carga de dolor al caso. Hacía cuatro años que el padre de Megan había obtenido la custodia y patria potestad de la niña y de su hermano, alejándolos de su madre. Tras confirmarse la muerte cerebral, la madre utilizó sus redes sociales para volcar un sufrimiento que hoy comparten miles de juarenses:

«Quisiera regresar el tiempo y en verdad no haberte dejado en manos de gente que siempre quiso alejarnos… Te amo mucho, mi Megan, mi reina, mi hermoso cariño. Y si algún día te vas de casa, yo te llevo a la NASA, pido un cohete y voy directo por ti», escribió en un desgarrador mensaje de despedida.

Espera y exigencia de justicia

Con el corazón destrozado, la familia en México ahora enfrenta el penoso proceso de repatriación. Se encuentran a la espera de que las autoridades estadounidenses entreguen el cuerpo de la menor para trasladarlo de regreso a Ciudad Juárez, donde finalmente su madre podrá recibirla, aunque en las condiciones que tanto intentó evitar.

Mientras tanto, el clamor social exige el esclarecimiento del ataque armado que segó la vida de una niña que, según las palabras de su propia madre, solo «tenía muchas ganas de vivir y seguir jugando básquet».

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