Crónicas del Asfalto: El bache que «secuestró» a la Gobernadora y la respuesta de Cruz
CIUDAD JUÁREZ. – Lo que debió ser una gira triunfal para inaugurar un Cereso, terminó convirtiéndose en un episodio de «extrema aventura» para la gobernadora Maru Campos. Y es que, en la frontera, ni el blindaje más avanzado puede contra el soberano absoluto de las calles: el bache juarense.
El neumático de la discordia
La camioneta de la Gobernadora sucumbió ante un cráter fronterizo, desatando una tormenta política más ruidosa que el propio golpe del rin contra el suelo. Maru, visiblemente molesta, no tardó en sacar el manual de la Constitución para recordarle al alcalde Cruz Pérez Cuéllar que las calles son su «chamba». La sugerencia fue clara: menos escritorio y más pala.
La respuesta de Cruz: «¿Torre o Pavimento?»
Fiel a su estilo de «bateo rápido», el alcalde Pérez Cuéllar no se quedó callado y lanzó un dardo que caló hondo en la narrativa estatal. Con un tono que oscilaba entre la diplomacia y el sarcasmo, Cruz le aplicó a la Gobernadora la «regla de tres» del presupuesto:
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El dilema del presupuesto: El alcalde cuestionó qué es más útil: ¿una Torre Centinela de miles de millones de pesos que vigila desde las nubes, o una buena mezcla de chapopote que mantenga los neumáticos inflados en la tierra?
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Juárez, la «Caja Chica»: Cruz recordó que mientras el Estado presume inversiones millonarias en videovigilancia y tecnología de punta, a la frontera le toca «rascarse con sus propias uñas» (y sus propios impuestos) para tapar los hoyos que la historia —y el olvido estatal— han dejado.
¿Vigilancia extrema o calles dignas?
Mientras en Chihuahua capital se habla de algoritmos y cámaras térmicas, en Juárez el alcalde insiste en que la verdadera «seguridad» empieza por no dejar la suspensión del carro en cada semáforo. La postura de Pérez Cuéllar es simple: es difícil admirar la modernidad de la Torre Centinela cuando tienes que ir zigzagueando para no caer en el «mugrero» del que tanto se quejan.
Al final, la «Guerra de los Baches» deja una lección clara: en la política chihuahuense, es más fácil que se pongan de acuerdo para un brindis que para decidir quién debe pagar el asfalto. Por ahora, el marcador queda así: Baches 1 – Camioneta oficial 0.
