7 de marzo de 2026

Parral, entre el miedo y la rabia: El asesinato de Don Catarino rompe la tranquilidad de la ciudadanía

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Hidalgo del Parral, Chihuahua.- La noticia del hallazgo de Catarino Mota Barraza ha dejado de ser una nota roja para convertirse en una herida abierta en la conciencia de Parral. Tras la difusión de la saña con la que fue ultimado el hombre de 85 años, el sentimiento en las calles no es de tristeza, sino de profundo terror e indignación.

Una vulnerabilidad que aterra

Lo que mantiene a la ciudadanía en vilo no es solo el homicidio, sino la naturaleza del mismo. La imagen de un anciano que dependía de un bastón metálico para dar cada paso, degollado en un lote baldío, ha generado una sensación de inseguridad sin precedentes. Los parralenses se preguntan: Si un hombre de casi nueve décadas, minusválido y desarmado, fue blanco de tal crueldad, ¿quién está realmente a salvo?

El eco del horror en la comunidad

En las calles: El sector del libramiento perimetral y las cercanías de la Secundaria Técnica 31, habitualmente transitados, hoy se perciben con desconfianza. Los padres de familia y vecinos expresan un rechazo total ante la «anormalidad» de este nivel de violencia en la zona.

El clamor social: En conversaciones y redes sociales, la demanda es unánime: justicia, no estadísticas. La comunidad percibe este acto no como un crimen común, sino como un acto de cobardía extrema que ha «ensuciado» la paz de la colonia.

La consternación: El hecho de que Don Catarino fuera originario de San Francisco del Oro y residente de Parral ha unido a ambas comunidades en un duelo cargado de impotencia. La pregunta que se repite en cada esquina es la misma: ¿Qué clase de sociedad permite que alguien asesine a sangre fría a un abuelo indefenso?

Una herida difícil de cerrar

La ciudad se siente vulnerable. El asesinato de un adulto mayor en estas condiciones es un suceso que «no es común» y que ha roto el pacto tácito de respeto hacia los más débiles. Hoy, Parral no solo llora a Don Catarino; hoy, Parral le tiene miedo a la oscuridad que permitió que un bastón y una vida de 85 años terminaran tirados en un predio abandonado.

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