14 septiembre, 2026

Van dos muertos y más de 20 enfermos en Jicapore Guadalupe y Calvo por la falta de atención médica en la comunidad

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Van dos muertos y más de 20 enfermos en Jicapore Guadalupe y Calvo por la falta de atención médica en la comunidad 🦠

Dos habitantes de la comunidad indígena de Jicapore, en el municipio de Guadalupe y Calvo, murieron luego de presentar fiebre, dolor de cabeza, vómito y diarrea, en medio de una situación que, de acuerdo con el testimonio de una maestra que trabaja en la zona, ha afectado a más de 20 personas, entre adultos y niños.

La maestra Gila Soto relató a El Heraldo de Chihuahua que durante el fin de semana comenzó a observar un incremento acelerado de personas enfermas. Lo que inicialmente parecía limitarse a algunos habitantes se extendió en cuestión de días a varias familias, hasta contabilizar alrededor de 20 personas con distintos grados de afectación. Ante esta situación, consideró urgente la atención médica.

Jicapore es una comunidad de difícil acceso, ubicada en Guadalupe y Calvo, en una zona con condiciones de alta marginación, cerca de la línea divisoria entre Chihuahua y Sinaloa y alejada de las capitales de ambos estados, lo que dificulta su atención.

De acuerdo con la docente, los habitantes no cuentan con luz eléctrica, internet ni señal telefónica, además de carecer de un servicio médico permanente, lo que dificulta solicitar auxilio cuando un enfermo presenta complicaciones.

“Parece hospital en todas las casas, hay enfermos tirados”, describió la maestra, quien señaló que en algunas viviendas había entre cinco y seis personas enfermas al mismo tiempo. Los síntomas que observó incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor de huesos, vómito y diarrea, mientras algunos pacientes permanecieron varios días sin poder alimentarse.

La situación se agravó con el caso de un joven identificado como David, quien fue trasladado desde Jicapore hacia San José luego de presentar un severo deterioro físico. El joven estaba extremadamente delgado, tenía dificultad para hablar y presentaba el cuerpo frío; posteriormente sufrió diarrea y convulsiones.

Otros tres jóvenes fueron trasladados posteriormente en una camioneta: uno de ellos ya se encontraba en condiciones críticas y con convulsiones, mientras que los otros dos apenas podían sostenerse por sí mismos.

La maestra explicó que, ante la falta de vehículos y las condiciones del camino, los habitantes dependen de que alguna persona consiga transporte para poder salir de la comunidad y recibir atención médica.

Uno de los pacientes falleció durante la jornada y su cuerpo fue trasladado posteriormente. La docente señaló que otro joven murió al día siguiente, mientras que, hasta el momento de su testimonio, desconocían la evolución de varios de los enfermos que permanecían en la comunidad.

La maestra consideró que los síntomas podrían corresponder a dengue, aunque aclaró que no existe un diagnóstico médico confirmado. Explicó que ella misma padeció dengue con síntomas similares semanas atrás en San José, donde pudo tomar suero y medicamentos; sin embargo, en Jicapore las condiciones son completamente distintas debido a la pobreza y el aislamiento.

“Ya tenían tres, cuatro días sin comer y de ahí es como se les empieza a complicar, como que convulsionan”, relató.

Advirtió que la falta de alimentación, hidratación y medicamentos puede agravar rápidamente el estado de salud de los pacientes, particularmente en una población que enfrenta condiciones de desnutrición. Por ello, consideró necesario que las autoridades de Chihuahua envíen una caravana de salud para atender a los enfermos.

A diferencia de Jicapore, San José cuenta con una clínica y establecimientos donde los habitantes pueden conseguir algunos medicamentos y sueros, aunque la docente aclaró que tampoco existe un médico permanente. En casos de emergencia, algunos pobladores recurren incluso a paramédicos vinculados con una empresa minera de la zona.

La situación también alcanza a los menores de edad. La docente informó que en la comunidad había entre cuatro y cinco niños y que al menos tres presentaron fiebre y dolor de cabeza, aunque hasta el momento de su salida de Jicapore permanecían de pie y no mostraban la misma gravedad que los adultos que presentaban vómito y diarrea.

Ante la emergencia, la maestra informó a supervisores del sistema educativo indígena y también buscó apoyo en Sinaloa, debido a que las escuelas de la comunidad son atendidas administrativamente desde ese estado, pese a encontrarse físicamente en territorio de Chihuahua.

La maestra consideró que la prioridad debería ser llevar la atención médica directamente hasta Jicapore, debido a que trasladar a todos los enfermos representa una dificultad adicional. Señaló que existe un punto cercano a la escuela donde una caravana de salud podría estacionarse y atender a los habitantes, incluso trasladándose casa por casa para valorar a quienes no puedan caminar.

“Que los médicos, los paramédicos, vayan a Jicapore para que atiendan casa por casa y también dejen sueros y medicina a la gente que todavía no se enferma”, planteó.

La docente también describió las condiciones de extrema pobreza que enfrentan las familias. Señaló que viven principalmente de la siembra de maíz y frijol, además de realizar trabajos temporales como limpieza de terrenos, construcción de cercos y labores en el monte.

Incluso, dijo, en la comunidad no había alimentos suficientes para preparar un caldo para los enfermos.

Las dificultades para atender la emergencia se agravan por la falta de comunicación. En Jicapore no hay señal telefónica, internet ni electricidad. De acuerdo con la docente, tampoco llegan las despensas ni la atención médica.

La maestra, quien lleva alrededor de seis años trabajando en la región, pidió que las autoridades consideren el envío urgente de una caravana médica a la comunidad para realizar una valoración de los enfermos, determinar qué padecimiento está provocando los síntomas y proporcionar medicamentos, sueros y alimentos.

Una de las alternativas planteadas es que los médicos se trasladen por vía aérea hasta Guaripana, comunidad cercana que cuenta con una pista de aterrizaje, y posteriormente continúen por tierra hasta Jicapore, con el objetivo de facilitar la atención y evitar que más personas sigan muriendo.