Éxodo en la Sierra Tarahumara: Desplazamiento forzado se triplica en Chihuahua ante la impunidad
PARRAL, CHIH. — “Estamos aquí por la guerra”, señala una menor de 12 años cuya familia se vio obligada a abandonar su hogar en la Sierra Tarahumara para refugiarse en Parral, un testimonio que refleja la realidad de cientos de personas afectadas por la violencia de los grupos delictivos en la región.
Mientras el debate político y las disputas entre los gobiernos federal y estatal concentran la atención pública, la crisis humanitaria del desplazamiento forzado interno continúa en ascenso. Cifras recientes indican que entre 2021 y 2025 este fenómeno se triplicó en el estado, pasando de 500 a 1,500 personas desplazadas. A pesar de que existen al menos 60 carpetas de investigación abiertas por estos hechos, las resoluciones judiciales siguen siendo inexistentes.
Misión civil documenta la crisis regional
Con el objetivo de visibilizar y registrar la magnitud de esta problemática, diversas organizaciones civiles —entre ellas la Red TDT, Brigadas de Paz Internacional, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y colectivos locales de derechos humanos— llevaron a cabo una misión civil de observación del 26 al 29 de mayo.
Durante la jornada, activistas entrevistaron a 200 víctimas de desplazamiento originarias de municipios clave de la región:
Chihuahua: Guadalupe y Calvo, Guazapares, Uruachi y la capital del estado.
Durango: Tamazula.
Sinaloa: Badirahuato.
Actualmente, estas familias buscan refugio principalmente en los municipios de Parral, Delicias y la ciudad de Chihuahua.
Pérdida de patrimonio y dinámicas de despojo
De acuerdo con investigaciones periodísticas locales y los hallazgos de la misión, las comunidades de la Sierra enfrentan un entorno de violencia sistemática que deriva en el despojo de tierras, viviendas, ganado, recursos naturales y derechos agrarios. Los reportes señalan que las dinámicas criminales de control territorial han llegado a incluir esquemas de trabajo forzado contra los habitantes de la zona.
Impacto socioeconómico: Al ser trasladados a contextos urbanos, los conocimientos agrícolas y las habilidades laborales tradicionales de los afectados pierden vigencia. La mayoría debe insertarse en el mercado laboral informal de las ciudades en oficios como la albañilería, la vigilancia o el trabajo doméstico.
Vulnerabilidad en la infancia y cambio de vida
El sector infantil es uno de los más afectados por el desarraigo. Los menores no solo enfrentan la interrupción de su entorno familiar y natural, sino que al llegar a las zonas urbanas experimentan barreras de acceso a la educación y situaciones de discriminación.
Para la población adulta, el desplazamiento representa la pérdida de un modelo de vida autosustentable basado en la agricultura comunitaria, la medicina tradicional y la cohesión social, sustituido ahora por entornos de alto estrés, dificultades económicas y precariedad laboral.
