¡Mutilados y en agonía! El rastro de sangre que dejó el ataque a políticos de MC en Sinaloa
Culiacán, Sinaloa.- El atentado contra la dirigencia de Movimiento Ciudadano ha pasado de la conmoción al horror. Lo que comenzó como una balacera a plena luz del día en el «Malecón Viejo», hoy se traduce en vidas marcadas por la tragedia y cuerpos mutilados, mientras el Ejército intenta «tapar el pozo» con un despliegue de tropas de élite.
El costo físico del atentado: Cicatrices para siempre
La política sinaloense quedó ensangrentada. Los reportes médicos tras el ataque del miércoles son devastadores:
Elizabeth Montoya: La diputada sobrevivió al plomo, pero el costo fue irreversible: perdió un ojo. Un impacto directo terminó con su visión y le dejó una marca de guerra que llevará de por vida.
Sergio Torres Félix: El líder estatal no ha salido del peligro. Se debate entre la vida y la muerte en una cama de terapia intensiva, con el cuerpo perforado y bajo vigilancia médica extrema tras una cirugía de urgencia.
Respuesta tardía: Culiacán se llena de botas militares
Como suele ocurrir tras el «portazo», el Gobierno Federal ordenó el arribo masivo de 1,600 efectivos militares para intentar calmar las aguas en Culiacán y Mazatlán.
Operativo de choque: Entre los uniformados destacan 90 elementos de las Fuerzas Especiales, unidades de respuesta letal enviadas para cazar a quienes se atrevieron a emboscar a los legisladores en una de las zonas más concurridas de la ciudad.
La escena del crimen: Un infierno de metal y pólvora
La camioneta blanca en la que viajaban los políticos quedó convertida en un colador. A pesar de que sus escoltas intentaron repeler el ataque de los sicarios, la superioridad de fuego del comando armado fue absoluta. El resultado: un dirigente en estado crítico, una diputada mutilada y una ciudadanía que observa cómo la violencia ya no respeta ni cargos ni colores.
